Cuarto mes

Desde el momento mismo de la fecundación, se inicia una serie de fenómenos en el organismo de la mujer, que inducirán cambios corporales y síntomas típicos en las distintas etapas del embarazo. En esta nota te contamos los principales síntomas del cuarto mes.

Cuarto mes

En este periodo del embarazo es esperable que presentes:
* Fatiga
* Disminución de la frecuencia diurética
* Disminución o desaparición de las nauseas y vómitos
* Constipación
* Digestión lenta y flatulencia
* Aumento del volumen mamario
* Cefaleas ocasionales
* Sangrado de encías durante el cepillado de los dientes
* Aumento del apetito
* Várices en piernas y hemorroides
* Inestabilidad emocional
* Frustración en la imagen corporal: estás algo más gorda para tu ropa habitual, pero más delgada para usar ropa de embarazada.

Anemia
"En mis últimos análisis veo que el número de glóbulos rojos es algo bajo. Tengo que hacer algún tratamiento?"
En el embarazo, se produce un aumento en la formación de glóbulos rojos y blancos de la sangre. Sin embargo, es mucho mayor la retención de agua hacia la sangre. Con ésto aumenta el volumen total de sangre y el número de glóbulos rojos circulando en ella, pero estos están diluidos por unidad de volumen. Afortunadamente contamos con reservas y hierro en el organismo. No obstante, a partir de la semana 20 de embarazo, en que comienza a incrementarse la expansión sanguínea, puede ser necesario administrar un refuerzo de hierro en la dieta o en preparaciones medicinales.
Cuando la anemia es un poco más marcada de lo normal para el embarazo, la paciente puede experimentar palidez, fatiga extrema, mareos, palpitaciones, agitación, zumbidos en los oídos, etc. En general, por pocas que sean nuestras reservas de hierro, estas son derivadas al feto, y es raro que el mismo sufra por ello. Sin embargo, las embarazadas que requieran suplementos de hierro y no lo ingieran, tienen mayor riesgo de partos prematuros y fetos de peso bajo al nacer.
Se aconsejan alimentos con alto contenido en hierro como son las verduras y legumbres. Pero ésto no contiene la cantidad de hierro que se necesita, así que en muchos casos es conveniente la complementación con preparados de hierro prescritos por tu médico.


Dificultad respiratoria
“A veces siento que me cuesta respirar e incluso me falta el aire.”
Nuevamente aquí las hormonas son responsables de estos síntomas durante el embarazo. Es debido a que la progesterona relaja la musculatura de los vasos, en este caso del pulmón y de sus bronquios. Esto deriva en mayor contenido de sangre en los pulmones, haciéndolos menos elásticos. Otro factor que colabora dificultando la expansión de los pulmones, es el aumento del tamaño del útero, que empuja hacia arriba a los pulmones.
Cuando la embarazada se acuesta, los órganos abdominales, se desplazan aún más hacia el tórax, acentuando dicho efecto. Para disminuir esta molestia aconsejamos:
* No acostarse con el estómago lleno. Eso aumentaría el volumen del contenido abdominal que se desplaza hacia el tórax. Comer 1 hora antes de ir a dormir.
* Tratar de no aumentar mucho de peso durante el embarazo.
* Elevar la cabecera de la cama. En cuanto a esto, no es tan útil colocar almohadas en la cabecera, pues esto habitualmente quiebra el cuello sin modificar la inclinación del resto del cuerpo, y en realidad lo que se necesita es inclinar todo el cuerpo para que los órganos contenidos en el abdomen, se dirijan a la parte inferior del mismo liberando la respiración.
* Si la dificultad respiratoria es muy importante consulte a su médico.


Pérdida de la memoria
“Estoy notando que me olvido de las cosas. Realmente estoy más distraída. Me cuesta concentrarme”
Los cambios hormonales durante el embarazo son responsables de cierto enlentecimiento de las funciones intelectuales, tal como ocurre durante los días previos a la menstruación en algunas mujeres. Pero esto es transitorio. Sentirse tensa por ésto genera un empeoramiento de los síntomas, de modo que lo mejor es tomarlo con cierto sentido del humor y teniendo en cuenta que desde que tomaste este importantísimo trabajo de fabricar un bebé, el resto de sus actividades encuentran un poco distraída su atención a ellas. Quizás confeccionar una lista de las actividades a desarrollar durante el día, (cosa que antes manejaba en forma eficiente mentalmente), ayude a evitar errores potencialmente peligrosos, como dejar sin cerrar con llave la puerta de calle, o no apagar el fuego de la cocina antes de salir.
Estos síntomas perduran los primeros días luego del parto, y muchas veces continúan hasta que el bebé comienza a dormir toda la noche.


Tinturas para el cabello y permanente.
“Como si fuera poco con el aumento de peso y el cambio de mi silueta, mi cabello pierde cuerpo. Puedo teñirlo o hacer permanente?”
Durante el embarazo, los cambios en la piel y sus anexos son evidentes. Las palmas de las manos se tornan rubicundas, las encías se tumefactan y sangran con facilidad, y el cabello puede perder cuerpo, brillo, e incluso caerse con facilidad. El efecto de las hormonas sobre el cabello son impredecibles, afectando a su vez el resultado de un tratamiento con permanente, por ejemplo. Así puede que la permanente no resulte, o resulte en un efecto tenue.
Por otro lado, no hay evidencia de que los químicos usados para permanente y las tinturas, tengan un efecto perjudicial para el embarazo. Sin embargo, al igual que con muchos medicamentos, hacen falta más estudios aún para darlos por absolutamente seguros. Por ello si es posible evitarlos, mejor. En cambio, sería beneficioso agregar proteínas a la dieta durante el embarazo, en forma de legumbres, carne de pescado, lácteos, o comprimidos de aminoácidos. Todo ello beneficiará el cabello y disminuirá su caída.


Congestión y sangrado nasal
“Se me tapa la nariz y casi no puedo dormir, además me sangra con frecuencia”
Al igual que en las encías y otros órganos, existe una congestión de sangre en la mucosa nasal durante el embarazo, haciendo que esta se hinche y reduzca así, el pasaje de aire por la nariz. Al mismo tiempo, esto más la fragilidad capilar que existe en el embarazo, favorece el sangrado.
Los síntomas son más marcados en invierno, debido al uso de calefacción, lo cual seca el aire, lo que es algo perjudicial para la mucosa nasal. De este modo la humidificación del aire mediante frecuentes nebulizaciones con solución fisiológica, así como la ingesta diaria de 250 mg de vitamina C para fortalecer la estructura capilar, disminuirá la incidencia de sangrado.
Muchas veces el sangrado ocurre luego de sonar enérgicamente la nariz. Para evitarlo, debe tapar un orificio nasal y espirar suavemente para limpiar una fosa nasal, y luego repetir la operación del lado opuesto.
Para detener el sangrado nasal deberás presionar la nariz entre pulgar e índice durante 5 minutos, con la cabeza inclinada ligeramente hacia adelante, y no acostada o con la cabeza hacia atrás.
No uses descongestivos nasales sin la aprovación de tu médico.


Alergias
“Desde que empezó el embarazo, tengo episodios de alergia más frecuentes. Se me tapa la nariz, y se me irritan los ojos más que antes.”
Muchas embarazadas experimentan un aumento de la frecuencia de episodios alérgicos. Si presentás secreción nasal líquida frecuente, no olvides tomar abundantes líquidos para reponer el agua perdida, y para fluidificar dichas secreciones.
Algunas consejos que pueden ayudar:
* Si sos alérgica el polen, tratá de evitar los lugares abiertos, permaneciendo preferiblemente en sitios acondicionados, con aire filtrado. Usá anteojos de sol para evitar el contacto ocular con los alergenos. Si vas a lugares abiertos, con plantas, luego lavá bien manos y cara.
* Si tenés alergia al polvo, tratá de que otra persona se ocupe de la limpieza de la casa. Si no es así, usá trapos húmedos o aspiradora para limpiar, ya que estos elementos levantan menos polvo.
* Evitá alimentos que alguna vez te desencadenaron un reacción alérgica.
* No fumes duante el embarazo.


Flujo vaginal
“Tengo un flujo blanquecino y poco espeso. Es una infección?”
Ese flujo, que es normal en el embarazo, se llama leucorrea. No uses tampones, ya que pueden introducir gérmenes patógenos en la vagina. Usá toallas íntimas sin perfumes, evitá pantalones ajustados y ropa interior de nylon. No realices lavados vaginales internos. Si el flujo tiene mal olor, es espeso, tiene color verdoso amarillento o marrón o te produce ardor o picazón, puede ser signo de una infección vaginal, por lo que debés consultar a tu médico. En general estas infecciones no son graves ni peligrosas para el embarazo y son fácilmente tratables. Es muy común que las infecciones vaginales se repitan durante el embarazo. La más frecuente es la micosis, que como su nombre lo indica, es producida por un hongo microscópico llamado cándida albicans . Este germen vive habitualmente en el intestino grueso, así que con el relativo descenso de las defensas del organismo que ocurre durante el embarazo, estos gérmenes aumentan en número, existiendo por ello, en mayor cantidad en el área que rodea el ano, por más higiene que se realice. Luego, debido a la proximidad existente entre la vulva y el ano, basta que una relación sexual o el chorro de agua del bidé, los desplace a la vagina, donde encuentran condiciones óptimas de humedad, temperatura y acidez, para su desarrollo.
Esta infección no es seria, pero conviene ser tratada, ya que produce irritación local, la cual puede favorecer algún desgarro durante el parto, así como la infección bucal del bebé, lo cual no es grave y es fácilmente tratable.
Para evitar la candidiasis y otras infecciones vaginales durante el embarazo, realizá la higiene anal de adelante hacia atrás, y tratá de ingerir pocos azúcares refinados, como caramelos, ya que pueden favorecer el desarrollo de ciertas bacterias. Durante el acto sexual, evitá la penetración vaginal con pene, dedos o lengua luego del contacto anal. Ingerí al menos un yogurth al día. Cualquier yogurth contiene lactobacilos (se usan para su fabricación), y está comprobado, que estos colonizan el intestino, y por el mismo mecanismo que las candidas, llegan a la vagina y la colonizan también. Una vez allí son capaces de competir con otros gérmenes para su supervivencia, disminuyendo así la población de microorganismos patógenos.


Movimientos fetales
“Todavía no siento que se mueva mi bebé, es normal, o es que yo no lo reconozco?”
Aunque el embrión presenta movimientos espontáneos desde la semana 7 de gestación, la embarazada los percibe por primera vez entre la semana 18 a 22. Algunas mujeres embarazadas sienten los movimientos fetales pero quizás no los interpretan como tales, hasta que son más evidentes. No siempre los movimientos se sienten de la misma manera. La experiencia de cientos de mujeres gestantes es algo heterogénea en cuanto a la descripción de los movimientos fetales. Mientras que para algunas es como el movimiento de una burbuja, para otras es como “mariposas en el estómago”. Puede haber días en los que el bebé se mueve más que en otros. Dentro del día, hay momentos en los que se mueve con más intensidad. Lo que ocurre es que los fetos son nada más ni nada menos que seres humanos, y como tales experimentan momentos en los que están muy activos y otros en los que prefieren descansar. Por otro lado, durante el día, mientras trabajás y te movés, al mismo tiempo estás acunando a tu bebé en tu vientre, lo cual, al igual que luego del nacimiento, lo mantiene tranquilo. Pero cuando descansás y te quedás quieta, el bebé comienza a agitarse. Además en los momentos en que descansás, podés prestar mayor atención y percibir mejor los movimientos fetales.
El bebé también puede moverse más luego de que la embarazada ingiera algo, lo cual es una reacción al incremento de azúcar en la sangre. El estrés materno también puede aumentar la actividad fetal por medio de la adrenalina que pasa al bebé a través de la placenta.

Las opiniones vertidas por el Dr. Marcelo Martinez son de carácter general y no interfieren con el criterio que cada obstetra particular tenga con su paciente.


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