¿Ya preparaste el cuarto del bebé?

El bebé va a pasar mucho tiempo en el cuarto, ¿ya pensaste en cómo armarlo?

El cuarto es el lugar en el que más tiempo va a pasar nuestro bebé. Durante los primeros meses no se van a presentar muchos riesgos, pero a medida que el bebé empieza a moverse algunos muebles e instalaciones pueden volverse peligrosos. En esta nota, te contamos los riesgos más comunes que pueden ser solucionados.

Los últimos meses del embarazo pueden ser utilizados para ultimar todo tipo de detalles que aseguren una mejor bienvenida para el bebé. No sólo hay que acomodar la casa para que el bebé se sienta más contento, también hay que realizar cambios para que sea un ambiente más seguro para la salud del bebé. Y de entre todos los lugares de la casa, el más importante es el cuarto del bebé, lugar en el que pasará la mayor cantidad de tiempo y que puede presentar algunos riesgos.

Durante los primeros meses el bebé no tiene mucha movilidad, por lo que las necesidades de acomodar el cuarto son básicas. Es necesario contar con una cuna o moisés para que el bebé duerma. Es importante que el bebé esté cerca del cuarto de los padres, para que puedan escucharlo si llora. En todo caso, si está lejos, se pueden comprar los “baby calls”, que son unos artefactos electrónicos similares a las radios y a través de los cuales se pueden escuchar los sonidos que hace el bebé.

Los riesgos surgen cuando el bebé empieza a crecer y puede moverse con más facilidad. A determinada edad, al bebé le resultará incómodo el moisés, por lo que muchos padres optan por utilizar una cama. Este es uno de los primeros muebles a adaptar. Es conveniente que la cama del bebé esté cerca del piso, para evitar golpes fuertes en caso de caídas. Con el mismo fin se deben agregar unas barandillas laterales a ambos lados de la cama que impiden que los movimientos del bebé lo hagan rodar fuera de la cama.
Hay que evitar que el bebé tenga contacto con muebles que pueda tirar y que caigan sobre él. Uno de los ejemplos más comunes es el de las bibliotecas, que son peligrosas porque los libros pueden atraer al bebé y provocar que los quiera agarrar. Si la biblioteca no está bien adherida a la pared, se corre el riesgo de que el mueble caiga sobre el bebé.

Existen también otras precauciones que pueden ser tomadas en toda la casa, pero que son especialmente importantes en el cuarto del bebé, por ser éste el lugar en el que más tiempo va a pasar. Una de ellas es poner rejas en las ventanas. Cuando los bebés aprenden a caminar y a treparse, pueden alcanzar las ventanas, así que es recomendable impedir que puedan atravesarlas.

Otro factor de riesgo son los enchufes, que pueden resultar curiosos para los bebés. Para evitar que el bebé meta los dedos en ellos, existen unos accesorios de plástico que tapan las entradas y evitan la transmisión de corriente eléctrica.

Tu casa puede ser un ambiente agradable y seguro para tu bebé. Es bueno que antes de su llegada tomes las precauciones necesarias para evitar todo contratiempo.


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