Oídos: ¡no tocar!

¿Sabías que usar cotonetes para limpiar los oídos es una mala práctica? Acá te contamos por qué.

Algunas mamás heredamos una costumbre muy común entre nuestras abuelas: usar cotonetes o algodón para limpiar los oídos de nuestros hijos. Antes se pensaba que este hábito era muy higiénico y, por lo tanto, muy positivo para la salud de los chicos. Sin embargo, los oídos son muy sensibles y cualquier elemento que introduzcamos puede provocar alguna lesión.

La higiene de los oídos

Al contrario de lo que algunos piensan, la cera no es un reflejo de suciedad, sino que es generada por el cuerpo para proteger a los oídos. Gracias a la cera, el polvo y otras partículas extrañas quedan atrapadas y no pueden entrar en el oído. Por lo tanto, podemos decir que la cera es la mejor manera de tener el oído limpio.

Cuando metemos un cotonete en el oído de los chicos, más que un favor los estamos poniendo en riesgo. No son extraños los casos en los que un cotonete genera perforaciones. Tampoco es raro que a partir del cotonete o del uso de los algodones el oído se tape, ya que muchas veces lo único que logramos es que la cera se acumule.

La recomendación: no meter nada en los oídos

Los cotonetes no son el único peligro para los oídos. También es frecuente que algunas mamás pongan gotas en los oídos de los chicos cuando ellos dicen que tienen un malestar o un tapón. Pero no deberíamos poner gotas si no es por prescripción médica, porque no conocemos el estado del oído y las gotas que usemos podrían generar efectos negativos.

Por eso, la recomendación general es que no metamos nada en los oídos de los chicos si no es por recomendación del médico. Ellos son los especialistas y son los que mejor nos pueden recomendar qué hacer cuando uno de nuestros hijos sufre de dolor de oídos.


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