Papá también me cuida

Algunos consejos para papás que cuidan a sus hijos.

Hasta hace pocas décadas, la sociedad imponía a las mamás el cuidado exclusivo de sus hijos.  En nuestros días, en cambio, somos más conscientes de que los papás tienen un rol fundamental dentro de la relación con el bebé. Muchos pediatras y psicopedagogos afirman que los bebés perciben el mundo a través de las personas que los cuidan, por lo que el contacto diario con el papá es importante para su desarrollo emocional.

Para establecer una relación sana entre el papá y el bebé, es importante que la misma comience en el momento mismo del nacimiento. Esto es, que el papá participe en el parto, corte el cordón umbilical, lo vista y, así, tenga un contacto de piel a piel en las primeras horas de vida del bebé.

La palabra clave: compartir

Ahora que tenés un bebé, sabés mejor que nadie que sus cuidados pueden requerir mucho trabajo y esfuerzo. Ante la clásica escena de desborde por la cantidad de tareas a realizar, una de las trampas más comunes en las que podés caer es la de creer que el “instinto materno” te convierte en la única persona calificada para cuidar al bebé. Cuando el papá te ofrezca ayuda, no se la niegues, ni menosprecies su esfuerzo, sabé que él quiere ser partícipe y compartir las tareas. Tiene tanto derecho a equivocarse como vos, pero si lo hacen entre los dos, una de las ventajas es que será más liviano para ambos.

Para no llegar al límite del desborde, donde ya no tenés más tiempo ni energías y sentís que nadie te ayuda con nada, una solución es la de repartir las tareas que cada uno realizará cuando están en la etapa del embarazo. Algunas estrategias para realizar el reparto de tareas son:

Negociar cuáles van a ser las tareas que les gustaría hacer a cada uno o ir pautando turnos rotativos para que los dos hagan un poco de cada cosa.

• Fijar en un calendario los horarios y las recomendaciones para cada tarea: no todos los bebés tienen los mismos gustos y es preferible que se siga una rutina.

• Realizar la mayor cantidad de tareas en equipo.

Agradecer los consejos en caso de que se presenten dificultades, pero no hacer la tarea por el otro.

Evitar dar órdenes (o decir las cosas como si fueran órdenes) y gritar. Recordá que nadie nació siendo padre y que, además, hay diferentes maneras de hacer una misma tarea.

Mi pobre angelito: papá, nos quedamos solos

Papá, para que no te estreses cuando mamá se toma un rato libre, te contamos algunos consejos útiles a la hora de cuidar a tu bebé:

Verificá que el pañal esté seco. Cada vez que hace caca hay que cambiarlo para que no se paspe, y seguramente cada vez que el bebé coma vas a tener que cambiarlo.

• Bañá al bebé en una bañadera con agua tibia, probándola con el codo antes de sumergirlo. El baño es un bálsamo ideal para hacerlo dormir. Asegurate de que no tome frío.

• Aunque los bebés sienten la temperatura más baja que los adultos, muchas prendas lo hacen sudar y le pueden provocar erupciones en la piel. Lo ideal es vestirlo con ropa de algodón para que absorba la traspiración y, así, evitar alergias.

• El bebé come cada dos o tres horas, aunque con algunos días de nacidos ya tienen sus horarios de comida. Sería ideal que la mamá te deje la leche materna en la heladera, así solo tenés que calentarla antes de dársela a tu hijo. Recordá probar que no esté muy caliente para el bebé, podés hacerlo colocándote unas gotas en el dorso de tu mano.

• Después de comer, el bebé tiene que hacer el famoso provechito. Colocándolo en el hombro y dándole palmaditas en la espalda, eructa sin problemas. Puede que resurja un poco de leche: esto lo hace porque está muy lleno y no es motivo de alarma.

• En caso de llanto, no te preocupes demasiado: el bebé comunica sus necesidades de esa manera. Si luego de agotar todos los recursos a tu alcance sigue sin calmarse, para tranquilizarlo podés recurrir a la música suave, mientras le acaricias el entrecejo y la cabeza. Los masajes son más efectivos, siempre y cuando se los des estando calmando, ya que el bebé puede percibir la angustia.

• De todos modos, es importante que consultes al médico si el bebé no se calma y llora sin parar, si presenta fiebre mayor a los 38 ºC, o si hace caca con sangre y rechaza la comida.

En la gran mayoría de los casos, la solución viene de la mano de relajarse y disfrutar de la compañía de tu hijo. No te pierdas estos momentos invaluables.


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