Prevención de accidentes en niños pequeños

Las atenciones básicas de los bebés también deben incluir la  prevención de accidentes.

 

Cada periodo evolutivo muestra diferentes aspectos asociados a  una visión adecuada de las medidas de prevención a tener en cuenta según las habilidades  que van adquiriendo los pequeños.

Recién nacido:

Los bebés recién nacidos parecieran estar en continua somnolencia, aunque sus cuerpos y sus mentes se están adaptando a los impresionantes cambios que se  producen desde el nacimiento: el sistema neuromotor se organiza y crece muy rápido.  

Sin embargo, muchas veces nos referimos a ellos como seres pasivos porque sus manifestaciones físicas se limitan a la sonrisa refleja, a la relajación cuando sienten satisfacción y al llanto si sienten dolor o son privados de las necesidades básicas como alimentación, sueño, protección, afecto.  

En este periodo, los accidentes suelen producirse  por distracción o falta de prevención de sus cuidadores. Los más frecuentes son las caídas desde el cambiador, cama, sofá,  las asfixias con la ropa o los accesorios como baberos, cadenas de chupetes,  o los impactos provocados por  objetos que caen sobre ellos de forma accidental.

3 a 6 meses: En general ,  a partir de las 16 semanas, los bebés inspeccionan,  miran, seleccionan, asocian lo visual y lo sonoro , y  son capaces de reaccionar a algunas palabras claves y a los gestos o expresiones de las personas de su entorno. 

A partir de los 4 meses, a las manifestaciones reflejas desarrolladas desde su nacimiento se agregan  los comportamientos voluntarios.

Comienzan a controlar los músculos del tronco, les gusta estar sentados, agudizan  su sentido visual, incorporando  el táctil y el gustativo, por  lo que acaban por introducir  en la boca como forma de identificar cada nuevo descubrimiento.  

En este periodo hay que extremar las precauciones con los objetos pequeños como juguetes, tetinas, biberones, pilas, entre otros.

Nunca se debe  dejar al alcance de los bebés de esta edad  objetos o alimentos de pequeño tamaño que puedan provocarles asfixia, incrementando estas precauciones cuando estén en el cambiador o en lugares de  altura, ya que los riesgos aumentan, por lo  que nunca se les debe dejar solos. 

6 a 12 meses

 

En esta etapa se produce el gran desarrollo psicomotor. El bebé ya se sienta por sí mismo y pueden permanecer de pie con ayuda, a la vez que adquieren una nueva destreza, el gateo.

Pueden manipular objetos muy pequeños, investigando continente y contenido. Es por eso que pueden vaciar cualquier recipiente para descubrir lo que hay en su interior.

En esta etapa incorpora nuevas habilidades, siendo en estos tiempos muy frecuentes las caídas y los golpes contra objetos.

Asimismo resulta importante reforzar todos aquellos puntos de seguridad que rodean el ámbito donde se desenvuelve el bebé.

Su curiosidad es enorme, todo les llama la atención; las puertas, ventanas, y escaleras representan un serio un peligro, inclusive por el riesgo de atrapamiento.

 

12 meses

En esta etapa pueden empezar a caminar con ayuda de un soporte y son capaces de arrastrar objetos más pesados, o más de un objeto al mismo tiempo.

Aprenden cómo funcionan las cosas a base de repeticiones.

Les gusta ser protagonistas en situaciones sociales, y por ello repiten aquellas conductas que hacen gracia a quienes les rodean. La habilidad psicomotora de empezar a caminar da un gran giro a su vida, a pesar de lo cual las caídas son frecuentes especialmente porque muchas veces se asocian con choques contra los muebles de alrededor.

18 meses:

Esta es la edad de las prisas, de los choques, ya que al descubrir sus habilidades, ponen a prueba todo lo adquirido: caminan, corren, trepan, lanzan objetos, siendo capaces de arrastrar, remolcar, volcar, empujar, correr por espacios pequeños, subir y bajar escaleras.

Muchas veces resulta difícil la prevención por parte de los adultos, dada la poca atención que prestan los chicos y las enormes ganas que tienen de hacer muchas cosas al mismo tiempo,

 

Llegado a este punto, es importante observar y adaptar el entorno según las aptitudes del niño. La eliminación de objetos puede evitar numerosos golpes, lo cual es esencial para que los pequeños puedan alcanzar un óptimo nivel en el desarrollo de sus nuevas habilidades, además de reforzar su confianza, seguridad y autoestima.

 

 

En próximos artículos será importante referirnos a los “prevención de accidentes en la cocina”


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