Consejos para amamantar

Durante la lactancia no sólo alimentás a tu bebé, también construís un vínculo con él.

Es fundamental saber que la lactancia cumple dos funciones que resultan vitales para el desarrollo del bebé. Alimentación y nutrición por un lado y construcción del vínculo afectivo con su mamá por el otro.

La leche materna es el alimento perfecto para el bebé: le aporta todos los nutrientes necesarios para su desarrollo, es fresca, limpia y está siempre a la temperatura adecuada para ser ingerida por el niño. Al autogenerarse en el organismo, las madres en estado de lactancia deben tener siempre la precaución de controlar perfectamente su alimentación y su nivel de hidratación, para que la producción de leche se produzca en las cantidades y calidades necesarias.

También es importante que la mamá descanse y duerma bien para evitar trastornos en la producción de leche. El crecimiento del bebé de acuerdo a lo esperable es la mejor pauta de que la lactancia está funcionando perfectamente.

Para lograr una buena lactancia, es importante que puedas exigir la privacidad, la intimidad y el respeto que la situación merece. Evitá visitas inoportunas en los horarios de lactancia o sentíte con la libertad de dar de mamar en un espacio apartado de donde están tus visitas. Tené confianza en tu propia destreza y capacidad de aprendizaje y evitá que las demás mujeres de la familia intenten instruirte permanentemente sobre cómo amamantar.

El mejor aprendizaje – junto con las sugerencias que recibas de tus médicos  - es el que adquirirás a medida que vayas comprendiendo qué funciona mejor para vos y para tu bebé al momento de amamantarlo.


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