La mamá y el bebé juntos luego del parto

¿Es posible estar con el bebé apenas nace? Sabelo en esta nota.

Hasta hace no mucho tiempo, la madre y el bebé eran separados luego del parto. El bebé permanecía en la nursery junto con otros pequeños, y allí era cuidado por los especialistas. Sólo era llevado junto a su madre en las horas en que debía ser alimentado. Sin embargo, desde hace algunos años, esta costumbre ha cambiado: ahora se intenta que la madre y el bebé pasen el mayor tiempo posible juntos. Excepto en casos en que existen complicaciones, los médicos incentivan el llamado rooming-in.


¿En qué consiste el rooming-in?


Rooming-in significa que la madre y el bebé permanecen internados juntos, durante las 24 horas del día hasta que la madre reciba el alta. Esta internación sólo es interrumpida en los casos en que se necesitan realizar estudios o alguna práctica.

Esto no significa que la madre es la encargada exclusiva de atender a su bebé. El pequeño es controlado diariamente por un neonatólogo, y las enfermeras chequean constantemente su salud y bienestar.

La madre también recibe cuidados, ya que es visitada por las enfermeras y por su obstetra.


¿Qué beneficios reporta el rooming-in?


Para empezar, el rooming-in es muy importante para reforzar el vínculo madre-hijo. En el caso de la madre, y sobre todo si es primeriza, el contacto con su bebé le servirá para conocerlo mejor. Gracias al tiempo que pase con él, puede reconocer mejor sus necesidades, sus inquietudes, etc. Además, la situación cuenta con la ventaja de que la madre no debe ocuparse de tareas del hogar y tiene más tiempo para prestar atención a los comportamientos y reacciones de su bebé.

Para el bebé también es una fuente de seguridad y tranquilidad. Luego de nueve meses en el vientre materno, al pequeño se le abre todo un mundo de sensaciones nuevas. Para aliviar la tensión que produce la nueva realidad para el bebé, no hay nada que mejor que la compañía de su madre, la persona a quien mejor conoce.

El rooming-in también es muy útil para la lactancia. Antes, el bebé era llevado a determinadas horas con su madre para ser amamantado. Ahora, en cambio, el bebé recibe leche de su madre cada vez que lo necesita. Este es un gran beneficio, ya que durante las primeras semanas de vida del bebé, el cuerpo de la madre regula la producción de leche según la demanda del hijo. Gracias a la internación conjunta, el ajuste entre la producción de leche y la necesidad del bebé se realiza mejor.


Por estas razones, los especialistas prefieren que luego de un parto sin complicaciones los bebés permanezcan junto a sus madres. A veces las madres se quejan de que esto no les permite descansar, pero siempre hay que tener en cuenta que los beneficios que reporta superan las desventajas.


Fuentes:


Pregnancy Magazine

About.com


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