Precauciones en los días de calor

Altas temperaturas y bebés jugando al aire libre, ¿es una buena combinación?

Se vienen los últimos meses del año y el calor se empieza a sentir. Los adultos llevamos menos ropa, tratamos de cubrirnos del sol y tomamos más líquidos. Los bebés también sienten el aumento de la temperatura, pero a su natural dependencia de los mayores se suma que no pueden controlar su temperatura corporal. Por lo tanto, todo lo que nosotros hacemos automáticamente para combatir el calor ellos no lo pueden hacer por sí mismos. Eso significa que en los días de temperaturas altas tenemos que cuidar a los bebés con mayor atención.

El calor, un riesgo.

Como ya dijimos, el cuerpo de los bebés no está preparado para soportar el calor intenso durante mucho tiempo. En los niños más grandes y en los adultos el cuerpo reacciona al calor refrigerándose mediante la transpiración. Los bebés, en cambio, a pesar de que transpiren dependen de la atención de los mayores para ser refrigerados.

Lo primero que hay que tener en cuenta es el vestuario del bebé. Algunas madres creen que el bebé es muy frágil y puede tener frío cuando lo llevan en el cochecito o lo dejan en la sombra. Sin embargo, es recomendable vestir al bebé de la misma manera que se visten el resto de los adultos: la madre debe ponerle un abrigo sólo si ella misma siente un poco de frío. Si hace mucho calor, es mejor dejarlo sólo con la remera y algún pantalón corto. Las remeras de algodón son buenas para absorber la transpiración y evitar que se le irrite la piel del bebé. La ropa conviene que sea de un color claro, ya que las prendas oscuras atraen el calor.  

Es muy importante también alejar a los bebés pequeños del sol cuando está muy fuerte y, especialmente, en el horario que va de las 12 a las 16. El sol puede insolar a los bebés o deshidratarlos, así que es bueno protegerlos en la sombra y con algún sombrerito que les cubra la cabeza. Si hace mucho calor, se puede controlar su temperatura tocando su pecho y su espalda. Las manos y los pies suelen estar más fríos, así que no son buenos medidores de la temperatura del resto del cuerpo.

De todas maneras, el bebé puede estar un rato al sol, aunque no demasiado. Por eso también hay que tomar precauciones para que no se queme la piel. Debemos ponerle una crema para el sol diseñada para bebés, que son las que menos probabilidades tienen de irritarle la piel. Si a pesar de todo la piel se irrita, hay que consultar al dermatólogo para que nos recomiende otro producto.

Es fundamental en los meses de calor mantener hidratado al bebé. En esta etapa del año hay que darle muchos más líquidos y de manera más frecuente. Al hacerlo, hay que tomar las mismas precauciones que siempre. Si los padres están en un lugar en el que no saben de dónde viene el agua, lo mejor es hervirla durante cinco minutos y sólo después de que se enfríe dársela al bebé.

Hay que tener especial cuidado en los viajes en auto. En los autos la temperatura suele ser mucho más alta que en el exterior. Es recomendable ventilar el auto antes de que el bebé se suba, y una vez ventilado el auto mantenerlo un poco refrigerado.

El verano y el calor suelen motivarnos a dar paseos con el bebé y estar al aire libre. No hay ningún problema con ello, pero siempre hay que tomar las precauciones necesarias para que nuestro bebé se pueda mantener feliz y saludable.


Fuentes:


www.Babycenter.com

www.Babyworld.co.uk


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