Además, al brindarle una mayor autonomía, hace que el bebé adquiera una gran confianza en sí mismo, lo cual resulta uno de los pilares fundamentales para su desarrollo motor y afectivo.
La estimulación puede complementarse con diversos juguetes que resultan muy efectivos para desarrollar la coordinación motora: todos los objetos que giren y se desplacen si el bebé los empuja (como pelotas de tela, cilindros y objetos con ruedas) son ideales para promover el gateo. Mantas didácticas o simplemente una tela sobre el piso son también muy útiles al principio, ya que facilitan el contacto del bebé con el suelo, familiarizándolo con el nuevo terreno a explorar. El gateo también permite la articulación en simultáneo de los diversos sentidos, promoviendo la coordinación de ocular-motora; auditivo-motora y táctil.
El gateo armónico y continuado proporciona al bebé una capacidad respiratoria superior que cuando está inmóvil, lo que aumenta la oxigenación de su cerebro. Esto además lo ayuda a prepararse físicamente para la articulación del lenguaje, ya que el ampliar su capacidad respiratoria, le será más fácil comenzar a balbucear o hablar.
Escrita por: Redacción de Club de las embarazadas.
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