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Los primeros meses con el bebé

Mitos de la lactancia materna

Algo tan natural como la lactancia materna estuvo y está rodeada de creencias que dificultan su práctica en plenitud. La lactancia no sólo es una fuente de nutrientes para el bebé, sino también una forma de realizar un vínculo estrecho entre la mamá y su hijo. Por esta razón, desenmascaremos algunos de los mitos más conocidos.

El amamantamiento es muy doloroso

Con este mito se asusta a la mayoría de las madres primerizas, y se completa con la frase “te tenés que acostumbrar”. Es habitual que en los primeros días el amamantamiento provoque cierto dolor o molestia. Si luego de los primeros días de lactancia persiste la molestia, se debe a que el bebé no está succionando bien el pecho; ahí sí, llamá a tu médico.

La mamá debe lavar sus pezones cada vez que va a amamantar al bebé.

A diferencia de la alimentación con mamadera, la lactancia materna no requiere higienizar los pezones antes de que se alimente al bebé. La alimentación del bebé por medio de leche enriquecida amerita una cuidadosa atención de la limpieza de los utensilios, porque es un medio ideal para el crecimiento de bacterias que pueden contaminar la leche. En el caso de la lactancia materna, lavar los pezones quita aceites naturales protectores.

No hay que despertar al bebé para alimentarlo.

Aunque es cierto que los bebés avisan cuando tienen hambre, es posible que algunos sean más dormilones. A esos bebé remolones hay que despertarlos para que coman por lo menos ocho veces cada 24 horas.

El metabolismo del bebé se encuentra desorganizado al nacer y requiere una rutina.

Aunque no lo podamos creer, los bebés vienen programados para comer y dormir, y lo harán tanto como lo necesiten. No es una desorganización, más bien es parte de sus necesidades básicas de esta etapa de su reciente vida.

La mamá debe ofrecer al bebé los dos pechos en cada toma.

Lo importante en la lactancia, no es regular el tiempo que el bebé se alimenta de cada pecho, sino que tome toda la leche que tenés en cada uno. La primera leche que sale es aguada y sirve para saciar la sed del bebé. Recién al final se encuentra la que contiene más nutrientes y calorías. Puede suceder que si lo cambiás de pecho antes de que tome la leche final, tu bebé no se alimente correctamente.

Si el bebé presenta bajo peso, es porque la leche de la mamá no lo alimenta o es de baja calidad.

A este mito le sigue el consejo de completar la alimentación materna del bebé con una mamadera de leche modificada. Recientemente, se demostró que aún las mujeres desnutridas son capaces de producir leche de calidad y cantidad suficiente para saciar las necesidades de crecimiento del niño. En la mayoría de los casos, el bajo peso se debe al consumo insuficiente de leche materna derivado de horarios estrictos, a una inadecuada succión o a un problema orgánico del bebé.

No hay diferencia en la succión de tetina y pezón.

La alimentación del bebé por pecho y por mamadera requiere diferentes técnicas orales y motrices. La tetina es más “dura” que el pezón, lo que provoca una sobre-estimulación del bebé y que éste prefiera la mamadera. Ofrecerle el pecho luego de que el bebé haya tomado la mamadera le provoca una confusión entre tetina y pezón. Esto produce una mala succión del bebé con la consecuente mala alimentación para tu hijo y lastimaduras en tu pezón.

La lactancia provoca que los pechos se caigan.

En la flacidez de los pechos influyen varios factores. Algunos están directamente relacionados con el embarazo; otros pueden ser provocados por la edad o la contextura física. Pero la caída de los pechos no tiene relación con la lactancia, ni siquiera cuando es prolongada.

La lactancia prolongada más allá de los 6 meses no tiene sentido, ya que la leche materna pierde calidad.

La Organización Mundial de la Salud recomienda lactancia materna exclusiva durante 6 meses. Luego, se puede complementar la alimentación del bebé con alimentos semi-sólidos.  Aunque la composición de la leche materna cambia de acuerdo con las necesidades de maduración del niño, es la fuente primordial de nutrición para el bebé hasta los 12 meses. Cuando el bebé cumple 2 años, la leche materna se convierte en complemento de los alimentos.


Darle de comer a tu hijo es siempre una experiencia muy linda por todos los factores que se ponen en juego. La etapa de la lactancia es ideal para que te tomes unos minutos con el bebé y te unas con él. Disfrutála.

Escrita por: Redacción de Club de las embarazadas. La información de este sitio es difundida únicamente con motivos educativos. No debe ser utilizada como diagnóstico o tratamiento de enfermedades. Ante cualquier problema o enfermedad, consulte a su médico.

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