La higiene del bebé
El primer baño del bebé es otro de los grandes momentos con el que los padres se encuentran luego del nacimiento. El primer baño del bebé debe realizarse una vez que se ha desprendido el cordón umbilical, lo cual ocurre en general durante la segunda semana. Bañarlo es otra de las situaciones propicias para continuar construyendo el vínculo con el bebé.
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5Por ello, es ideal que puedan hacerlo sus dos padres juntos, previendo dedicarle un tiempo de exclusividad al bebé, que no debe extenderse más allá de media hora. Cantarle, mimarlo, jugar con él durante el baño harán de ese momento una experiencia única.
Qué tenés que tener en cuenta
Lo más indicado es utilizar una bañadera para bebés: Por su tamaño y por la comodidad que te da para manipularlo. Además te permite ubicarla en el lugar que te resulte más cómodo para bañarlo correctamente.
Prepará todos los elementos antes de bañar a tu bebé: Una vez que el bebé esté en el agua, no podés soltarlo o separar la atención de él ni por un segundo, ya que es muy peligro. La toalla con la que vas a secarlo, el jabón, y todo lo que utilices debe estar al alcance de tu mano.
La temperatura del agua: Debe estar tibiecita y ser similar a la temperatura del cuerpo del bebé. Lo ideal son 31 a 32º. Podés medirla con un termómetro o con la mano y el codo para saber si está a la temperatura adecuada. Con el paso de los minutos controlá que el agua no pierda temperatura.
La temperatura del ambiente: El ambiente también tiene que estar climatizado, para que tu bebé no sufra ni frío ni calor hasta que lo hayas vestido nuevamente.
Utilizá productos neutros: Los jabones y shampooes deben ser lo más neutros posible, sin perfumes o colorantes agregados. Jabón blanco, jabón de glicerina o jabón de avena son los indicados.
Secalo íntegramente al terminar: Para evitar que tu bebé quede incómodo después del baño o que esa humedad le produzca algún tipo de afección en la piel, tené la precaución de utilizar una toalla limpia y suave al tacto y de secar perfectamente todos los pliegues y zonas difíciles. Una vez que esté bien sequito, colocale un pañal nuevo y ropita limpia.
Confiá en vos: Báñalo con delicadeza y suavidad, pero teniendo confianza y firmeza en los movimientos. No dejes de sostenerlo y de controlar que sus vías respiratorias (nariz y boca) no tomen contacto con el volumen de agua.
Con el transcurso de los baños irás adquiriendo la técnica adecuada para bañar a tu bebé y disfrutando cada vez más de ese momento tan especial con tu hijo.
Escrita por: Redacción de Club de las embarazadas. La información de este sitio es difundida únicamente con motivos educativos. No debe ser utilizada como diagnóstico o tratamiento de enfermedades. Ante cualquier problema o enfermedad, consulte a su médico.
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